Tanto esfuerzo, tanto sudor...para nada. Y con nada me refiero a una mirada de desprecio, a una palabra que lo rompa todo. ¿Has olvidado todas nuestras risas? ¿Has olvidado nuestras promesas? ¿Has olvidado la protección del uno al otro? ¿Acaso lo has olvidado todo? Sí, una simple respuesta, una simple y desastrosa respuesta.
Porque sé que eso estuvo ahi. Gracias a esa larga semana en la que te conocí bien, y nunca nos separamos. Pero ahora todo se ha roto, y no parece importarte.
¿Y sabes qué?
Que por muchas miradas de odio, asco, o desigualdad que te eche, siempre estaré aquí. Preparada para ayudarte en lo que sea.
Porque ni toda la vida, ni toda el agua del mar podrá borrar todo el amor que me enseñaste tú a sentir.
Porque no me avergüenzo de decirte que si estás leyendo eso, quiero que sepas...que te quiero, y que siempre te estaré esperando.
Y por último, porque dicen que el amor es ciego, y eso lo supe cuando mi corazón fue cegado por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario