Quien quiera que seas, que frente al temible lago estás mirando. Si es que has venido a alcanzar el bien que hundido bajo estas negras aguas se haya, muéstranos sin más tu fuerte pecho y arrójate, en su negro líquido mojate, una vez y otra, hasta que tu vida encuentre algo. Si no es así, enójate y sigue, porque si así no lo haces, no serás digno de ver el hermoso signo que llevas dentro de ti. Sepa vuestra merced que no es consciente de la sabiduría que este libro encierra, ni para qué nos sirve, ni en qué modo nos conscierne. Se lo digo con respeto y pena, pues no es fácil tarea: no se limite a seguir con el expediente, le sugiero.
Me miráis como una loca, pero lúcida estoy, tan solo no tapo mi boca. Solo registro líriko, en este pais agelártico. En cualquier país, cualquier lugar, sobre cualquier acera, no dejeis que la belleza y la verdad mueran.
Lo que he presenciado, no merece mi silencio. Vosotros, decid...¿a qué le poneis precio?
Por todo ello, una servidora se despide. Fuera, me aguardan retos que el corazón me pide. Y no, señor, los estudios no abandono, el fracaso no es mío...no soy yo quien ha provocado este vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario