Hay momentos en la vida en que una sola decisión, en un solo instante, cambia irremediablemente el curso de las cosas. Cuando decides querer a alguien, o no. Cuando decides mentir, traicionar, ocultar...cruzar la linea. Esa décima de segundo, podrá hacer girar todo al lado oscuro o inundarlo de luz. Pero siempre será un lugar del cual no podrás volver atrás.
Yo decidí no besarte aquel día, y ahora...no puedo volver atrás.
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